Metafísica


Es el momento, estoy listo para emprender el viaje.

¡Ojalá haya elegido bien el destino, me invade un gran entusiasmo a la espera de esta nueva aventura!

Luego de revisar con detenimiento las necesidades para mi crecimiento evolutivo, he decidido incursionar por primera vez en el espacio-tiempo. Será un buen lugar para aprender y compartir lo aprendido. Escogí la experiencia de una vida en el Planeta Tierra.

Durante mi estadía habitaré un cuerpo físico que es el albergue indispensable para poder existir allí ya que es un mundo material, donde el tiempo y el espacio se experimentan en los límites de la realidad tridimensional.

 Para acceder a desarrollar un rol en la Tierra, hay que aceptar ciertas reglas de juego y esto implica algunas limitaciones… la densidad de ese plano hace que la libertad de conciencia sin tiempo, movimiento sin cuerpo y el conocimiento de Universos paralelos, parezcan algo totalmente irreal.

Una vez que comience a adaptarme a mi nuevo medio iré desprendiéndome de la memoria Universal, que quedará guardada en lo más profundo de mi Ser. Olvidaré que soy alma en esencia pura, concibiendo al espíritu sólo como una parte de mi nueva realidad. Reencontrarme con esos saberes haciendo a un lado el ego, será una de las lecciones básicas que deberé aprender para retornar a la fuente en una versión más luminosa y evolucionada.

En el juego de la tridimensión concebiré a la Tierra rodeada de unos pocos planetas con vida inexistente, como parte de un Universo único, y al período vital que esté atravesando dividido en pasado-presente-futuro, como el comienzo y el fin absolutos; fuera de eso… el misterio, la incertidumbre. ¡Todo un desafío!

Como preparación previa a mi partida, estuve trabajando con mucha alegría en mi “Contrato de Vida”, que es un compromiso infinito con el Universo que conformamos todos los Seres de Luz; en él figuran las elecciones que hice para mi paso por la Tierra: el país, la ciudad, la familia de la que formaré parte, el año en que naceré en la estructura del tiempo lineal de ese planeta, lo que anhelo aprender, la Misión que me propongo llevar a cabo, el Don que portaré para ese fin y el hilo conductor de la historia que protagonizaré con sus herramientas y recursos (que seguramente percibiré allí como obstáculos o graves problemas, pero en realidad no son otra cosa que factores desencadenantes para la acción que posibilitará mi aprendizaje).

He tenido noticias, a través de seres que conozco que ya han realizado esta experiencia, de que el cuerpo físico cuenta con una mente racional, que en algunos casos se impone, alejando al Ser de la sabiduría y necesidades del alma, pero muchos logran un equilibrio que los beneficia ampliamente en el proceso.

Por otra parte, también supe que dispondré de sentidos físicos y a través de ellos podré percibir lo hermoso que es vivenciar ese plano, que cuenta con sonidos, colores, gustos, aromas, texturas… no logro imaginar qué sea todo eso, pero el solo hecho de rememorarlo hace que quien lo menciona alcance vibraciones de energía altísimas, lo cual despierta mucha curiosidad en mí.

Llegó el momento, ¡qué emoción! Siento una fuerza que me atrae y me absorbe, estoy entrando a un estado que no puedo describir porque jamás sentí en mi energía algo así. ¡Espero ser bienvenido!

Creo que estoy en un lugar que me mencionaron como vientre materno, es cálido y agradable; escucho sonidos tranquilizadores y voces humanas, algunas me transmiten mucho amor ¡Me gusta la Tierra!

La vida es una aventura, un viaje que emprendemos para evolucionar como Seres infinitos de Luz que somos. Elegimos venir a ella a aprender y a cumplir una Misión, para lograrlo contamos con dones y la libertad de escoger que haremos con ellos.

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Hay un punto en la metafísica que debe ser común, el cual es el hálito de vida que viene de Dios Padre. En nuestra línea esotérica la nombramos Llama Trina, la misma es un fuego sagrado que proviene de Dios y se instala en el corazón, en un lugar que denominamos la cámara secreta del corazón.

Este fuego sagrado de vida son en realidad tres plumas de unos tres milímetros de alto y está presente mientras el Ser tenga vida humana, da calor y vida.

Muchas veces se ha preguntado no se la detecta con la cirugía o el bisturí, debemos aclarar que la misma desaparece no por extinción, si no por trasladarse al cuerpo Crístico que es la energía intermediaria existente entre la parte individualizada de Dios llamada Divina Presencia en nosotros y el cuerpo físico.

Esta energías que llamamos plumas es por su forma y tienen tres colores distintos, el azul, el amarillo dorado y el rosado: la de color azul y que está ubicado en el lado izquierdo ancla en el hombre la fuerza de voluntad y la fe de Dios-Padre, la fuerza a la determinación divina para desarrollar nuestro plan divino en nuestras encarnaciones a través de nuestros cuerpos inferiores.

La llama amarilla dorada, ancla en nosotros la inteligencia discriminadora, la sabiduría, la iluminación y la mente de Dios en Cristo.

La llama rosada ancla en nosotros el amor, la compasión, la misericordia, ternura y gracia de Dios y Espíritu Santo, así como poner en práctica el plan divino acción.

El lugar donde se instala la llama trina que hemos denominado la Cámara Secreta del Corazón está unida al corazón de Dios por medio del poderoso color plateado que nos une a Él, el cual es un cordón lleno de luz que desciende de nuestra Divina Presencia y pasa a través de nuestro Yo Crístico, la figura intermedia que nutre la presencia y el hombre.

Animamos a nuestros hermanos a que reciten diariamente este Decreto para mantenerse unido al Padre:

Yo Soy la Luz del Corazón brillando en las tinieblas del Ser y convirtiendo todo en el Dorado tesoro

de la Mente de Cristo

Proyecto mi amor ahora

hacia el mundo afuera

para borrar todo los errores

y derribar todas las barreras

YO SOY el Poder del Amor infinito

amplificándose así mismo

hasta que sea victorioso

por los siglos de los siglos.

 

Es muy conocida esta lámina en la que se muestra por muchas partes, pero su explicación no nos ha sido y muchas veces nos quedamos solamente con la figura como figura nada más. Ella es una representación de todo lo que somos material y espiritualmente.

La misma está configurada en tres partes principales, la de más arriba, la que tiene círculos concéntricos de colores representa a Dios individualizado. La figura del medio representa el Cristo, es lo que algunos le llaman el unigénito

Porque es el único Hijo de Dios, o sea la figura que está más arriba; la parte de más abajo representa el hombre encarnado.

Por ser el más conocido, comenzaremos con la discripción del hombre , y cuando decimos hombre es en sentido general del ser humano.

Este tiene cuatro cuerpos interpenetrados, lo denominamos , lo denominamos cuerpos inferiores por ser los que están mas en contacto con el mundo físico.

Ellos son: el cuerpo físico visible DE CARNE ; el cuerpo emocional; el cuerpo mental y el cuerpo etérico.

Los llamados cuerpos inferiores para que puedan funcionar en el plano físico o material tienen una frecuencia vibratoria de bajo tenor, y de ellos sólo el visible el llamado físico aunque los otros tres , el emocional, el mental y el etérico también son físicos porque se están manifestando en nuestro plano, pero son invisibles porque su frecuencia vibratoria son mas altas.

El cuerpo emocional es en el que residen las emociones y los deseos; el cuerpo mental es donde se elaboran los pensamientos y el cuerpo etérico es donde residen todos los recuerdos.

La figura del medio es llamado el cuerpo crístico y representa un estado de consciencia crística, es un estado intermedio entre la divinidad absoluta y el hombre o mundo físico. Este ya es un cuerpo superior y es estado de consciencia divina.

Nosotros lo llamamos El Cristo. Es por eso que Jesús decía que para llegar al Padre tenía que pasar por el Cristo o lo que es lo mismo conseguir la conciencia crística.

Posiblemente esas fueron sus palabras, y para que sea entendida por todas las mentes sin distinción de intelectualidad se dijo:

” Yo soy el camino ” o ” Yo soy la Luz que ilumina a todo hombre que viene al mundo” significando esto que para llegar a ser un Cristo había que conseguir la Consciencia Crística .

En el gráfico se le ha dibujado una paloma, singinicando que cuan do se llega a ese nivel de espiritualidad , el ser o el alma recibe el Espiritu Santo.

La parte superior representa la Divinidad, ubicándose bien en el centro una réplica de de Dios, su color es blanco inmaculado y se la llama La Divina Presencia.

Esta Divina Presencia está rodeada de sus atributos divinos que en realidad son esferas concéntricas, pero al representarlas gráficamente se hace en forma círculos.

Todo este conjunto está unido por un cordón de Luz y Energía que proviene de Alfa y Omega que aceptamos como el origen de todas las cosas y planetas del Universo.

Este cordón plateado y que figura en el Eclesiastés es el que transmite la en ergía que da vida a todo ser viviente, lógicamente es invisible y proviene de Dios, y llega al corazón de cada uno donde lo hace palpitar.

Cuando una persona fallece o desencarna ese cordón se retira del cuerpo físico hasta el Yo Crístico a esperar una nueva encarnación, y el cuerpo compuesto por átomos se disgrega y entra en un reciclaje.