Budismo


 

¡Rindamos homenaje a la Perfección de la Sabiduría,
la Adorable, la Sagrada!
Avalokita, el Sagrado Señor y Bodhisattva,
se internó en el profundo curso de la Sabiduría
que todo lo trasciende.
Mirando hacia abajo, desde lo alto,
sólo contempló cinco agregados,
y vio que, en sí mismos,
estaban vacíos.

Aquí, ¡Oh! Sariputta, la forma es vacío
y el vacío mismo es forma;
el vacío no se diferencia de la forma,
la forma no se diferencia del vacío;
todo lo que es forma, es vacío;
todo lo que es vacío, es forma;
lo mismo es aplicable a los sentimientos,
a las percepciones, a los impulsos y a la consciencia.
Aquí, ¡Oh! Sariputta,
todos los dharmas se caracterizan por el vacío;
ni son producidos, ni detenidos,
ni están mancillados, ni son inmaculados,
ni son deficientes, ni completos.
Por lo tanto, ¡Oh! Sariputta,
en el vacío no hay forma,
ni sensación, ni percepción,
ni impulso, ni consciencia;
ni ojo, ni oído, ni nariz, ni lengua, ni cuerpo, ni mente;
ni formas, ni sonidos, ni olores, ni sabores, ni cosas tangibles, ni objetos de la mente,
ni elementos del órgano visual,
y así sucesivamente
hasta que llegamos
a la ausencia de todo elemento de consciencia mental.
No hay ignorancia, ni extinción de la ignorancia,
y así sucesivamente,
hasta que llegamos a la no existencia de decadencia ni muerte,
ni extinción de la decadencia ni de la muerte.
No hay sufrimiento, ni origen, ni cesación, ni camino;
no hay cognición, ni logro, ni no-logro.
Por lo tanto, ¡Oh! Sariputta,
el Bodhisattva,
a causa de su estado de no persecución de logros,
y habiéndose confiado a la perfección de la sabiduría,
vive sin pensamientos que lo envuelvan.
Al no estar envuelto en pensamientos,
nada le hace temblar,
y superando toda preocupación,
alcanza al fin el Nirvana.
Todos los que aparecen como Budas
en los tres períodos del tiempo,
despiertan por completo a la excelsa,
verdadera y perfecta Iluminación
porque se han confiado a la perfección de la Sabiduría.
Por lo tanto, uno debería reconocer al prajnaparamita como el gran sortilegio,
la quintaesencia de la gran Sabiduría,
el sortilegio supremo, el sortilegio inigualable
que alivia todo sufrimiento, en verdad—
porque ¿qué podría ir mal?
Este sortilegio procede del prajnaparamita
y dice así:
Se fue, se fue, se fue más allá;
se fue, trascendiéndolo por completo.
GATE GATE, PARAGATE, PARASAMGATE, BODHI SVAHA
¡Oh! ¡qué despertar! ¡Aleluya!
Esto completa el corazón de la perfecta Sabiduría.

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(En pāli: Nibbāna) La Iluminación

Buda afirmó que es posible el cese definitivo del círculo de la originación dependiente y el renacimiento. La meta de la práctica budista es por tanto el de despertar de esta ilusión de Samsāra, y se afirma que en todo ser vivo existe el potencial de alcanzar el Nirvāņa, después de que se vea, con claridad y convicción plena como lo hizo el Buda, la verdadera naturaleza de la existencia y de la vida. Esta naturaleza se expresa en las enseñanzas de Las Tres Marcas de la Existencia, la Originación Dependiente y el Renacimiento. Alcanzar este estado implica el vivir una nueva experiencia de la vida, de la muerte y del mundo, por lo que se adoptaría una nueva actitud ante éstos.

A las personas que no hayan alcanzado este estado aún solo se les pueden proporcionar incontables definiciones, analogías y comparaciones siempre muy imperfectas y burdas sobre este estado. Seguramente por ello Buda solía optar por describir este estado con términos negativos como lo no-nacido, no-originado, no-creado, no-compuesto. Sin embargo también afirmó que no se debe confundir nunca ni con la aniquilación del individuo ni con un nihilismo. El significado último de “no-nacido” así como el de resto de analogías siempre son algo a clarificar para el propio seguidor budista.

Debido a esa inexpresabilidad, a menudo el Nirvāņa ha sido interpretado como un estado de quietismo o aislamiento, pero según los practicantes budistas, durante la meditación experimentan en ocasiones una total identificación con el resto del mundo que usan positivamente en la manera de relacionarse con este. Como la experiencia del Nirvāņa no es descriptible con palabras, ya que está más allá de los conceptos, y por lo tanto no puede ser comunicada, lo único que se puede transmitir es una indicación del camino a seguir para obtenerla. Éste es el propósito de las Cuatro Nobles Verdades.

 

Las Cuatro Nobles Verdades

(En pāli: Cattari Ariya Saccani)

Tras su despertar, Buda conoció que la verdad de su experiencia era inexpresable y muy difícil de transmitir a los demás, y durante unas semanas estuvo en tranquila seclusión. Según las escrituras budistas, finalmente pudo ver que existían personas que podrían también alcanzar el Nirvāņa. Y así empezó su actividad como guía para otros.

El primer discurso (Sutta) que dio fue a sus antiguos compañeros de meditación, en lo que se conoce como “La puesta en marcha de la rueda del Dharma” (Dhammacakkappavattana). En este primer discurso, Buda establece las bases para la comprensión de nuestra realidad.

Estas bases se conocen como “Las Cuatro Nobles Verdades” de la existencia. Las Cuatro Nobles Verdades constatan la existencia de lo que el budismo llama duhkha y que implica una angustia de naturaleza existencial y cuyo significado completo se explora anteriormente en este mismo artículo.

Las Cuatro Nobles Verdades son:

  1. La verdad de la existencia del sufrimiento (Duhkha).
  2. La verdad de que la causa de Duhkha es el deseo (el querer, el anhelo, la sed de (sánscrito: tŗşņā, pāḷi: taņhā)).
  3. La verdad de que existe un cese de Duhkha.
  4. La verdad de que existe un camino para lograr ese cese: el Óctuple Noble Sendero.

En la India, la idea de reencarnación o transmigración tras la muerte era ya parte del contexto hinduista en el que nació el budismo. No obstante, en el budismo este problema se tratará de un modo totalmente novedoso. El Budismo más ortodoxo prefiere el término “renacimiento” en vez del más popular y conocido de “reencarnación”, debido a que no se cree que exista un alma perdurable o un yo que pueda transmigrar. Así, el renacimiento en el budismo no es igual que, por ejemplo, la reencarnación en el hinduismo, ya que Buda negó explícitamente que hubiera algo permanente en la persona que fuera ocupando o usando distintos cuerpos. El renacimiento en el budismo es más cercano a la lógica del ADN o a una palingenesia próxima a como la entendía el filósofo alemán Schopenhauer. En el renacimiento budista, una relación de causas y efectos hará manifestar la existencia de otros individuos, pero no un alma o espíritu.

 

 

 

La palabra española karma es usada de una manera distorsionada en relación al sentido de la palabra original en sánscrito y en pāḷi. El kamma no es ni destino, ni predeterminación, ni castigo, ni retribución. En la visión budista, Kamma es una más de las cinco leyes naturales o procesos lógicos del Universo (niyamas) que son impersonales y en los que no hay intervención divina, como puede ser también el caso de la gravedad. Esto conlleva que los proceso kármicos son inmutables: ni siquiera un buda puede escapar de ser afectado una vez que ya produjo la semilla kármica en su pasado. Eso hace del kamma una forma de condicionamiento, pero nunca una forma de determinismo, porque la manera en la que afecte el fruto kármico dependerá de la reacción ante él.

En el budismo, las diferencias entre las acciones volicionales se expresan solo en términos de habilidad o destreza. Si sus motivaciones o raíces (mula/hete) corresponden con alguno de los Tres Fuegos (Véase Duhkha más arriba) son torpes por ser malsanas y perniciosas (akuśala), y si corresponden a sus opuestos son hábiles por ser saludables (kuśala). Sin embargo, el objetivo de la práctica del renunciante budista no es la de producir más de un tipo de kamma y menos de otro, ni la de acumular mérito, sino el de dejar totalmente de producir kamma alguno para acabar con el ciclo de renacimiento. Esto se consigue eliminando toda intención o voluntad del “yo” en las acciones o respuestas. Por eso el Buda habló de cuatro tipos de kamma: Oscuro, Luminoso, Mixto y un cuarto que no es Ninguno. A esta cuarta situación se llegaría siguiendo el Óctuple Noble Sendero.

El Buda sugirió que, en la práctica, el funcionamiento del karman en el mundo es extremadamente complejo. Su resultado exacto y preciso es imposible de predecir y no se manifiesta de manera siempre rápida, ya que su maduración depende de otras circunstancias. El karman tampoco es una explicación a la mala fortuna, debido al gigantesco número de variables y fuerzas involucradas en todo lo que sucede. Por todo esto el karman no debe ser usado como pretexto para ser severo y sentencioso con las personas.

 

Surgimiento condicionado (pratītya-samutpāda)

(En pāli: Paticca-samuppāda) Originación Dependiente. Co-surgimiento Interser. La Cadena de los Doce Eslabones. Las Doce Causas Concatenadas. Co-producción Condicionada. Génesis Condicionada. Surgimiento Interdependiente.

El surgimiento condicionado es expuesto en el Maha-nidana Sutta o “Discurso de las causas”. Constituye una formulación elaborada del proceso del karman, que es la fuerza que une cada uno de los eslabones, y es el equivalente dinámico a la enseñanza de la Insustancialidad y de Los Cinco Agregados. Explica cómo los seres están atrapados por la ignorancia en un círculo sin fin que hace que constantemente perciban la realidad de manera incorrecta. Es una cadena que debe ser entendida de manera circular y no se refiere sólo específicamente a la duración de una vida humana, sino también al común funcionamiento de la mente instante tras instante.

  1. Ignorancia Avidyā
  2. Impresiones o Samskāra
  3. Consciencia o Vijñāna
  4. Organismo (cuerpo-mente) o Nāma Rūpa
  5. Seis sentidos o ŞaDāyatana
  6. Contacto sensorial o Sparsha
  7. Experiencia sensorial o Vedanā
  8. Deseo, querer, anhelo, antojo o Tŗşņa
  9. Aferramiento mental o ‘‘Upādāna’’
  10. Voluntad de manifestación (nacer, ser) o Bhava
  11. Renacimiento o Jāti
  12. Sufrimiento o Jarā-maraņa.

Así, Buda explica el común funcionamiento de esta cadena de la siguiente manera:

del nombre y la forma como condición requerida surge la consciencia. De la consciencia como condición requerida surge el contacto. Del contacto como condición requerida surge la sensación. De la sensación como condición requerida surge el deseo o ansia. Del anhelo como condición requerida surge el aferramiento. Del aferramiento como condición requerida surge el devenir. Del devenir como condición requerida surge el nacimiento. Del nacimiento como condición requerida surge la vejez, la muerte, el llanto, el lamento, el dolor y la desesperación. Tal es el origen de esta entera masa de angustia.

Digha Nikaya 15

Todo ‘’Yo’’ es el fruto (vipaka) de una acción voluntaria. Cuando este ‘’Yo’’ muere, se crean las causas para el renacimiento de un nuevo ‘’yo’’ condicionado por los anteriores.

 

(En pāli: Dhamma) soporte, apoyo, lo que mantiene, la ley, la verdad, la auténtica naturaleza de la realidad, el camino

La mayoría de las escuelas budistas comparten unos principios básicos comunes, aunque se diferencian en el énfasis que ponen en determinados aspectos de la enseñanza y en sus técnicas de entrenamiento. Todos los elementos en esta sección forman parte de alguna manera de las enseñanzas de todas las distintas escuelas.

 

Las tres características de la Existencia (Tri-Laksana)

(En pāli: Ti-Lakkhana) Las Tres Marcas, Los Tres sellos, Las Tres Realidades

Una de las enseñanzas fundamentales de Buda es conocida como las Tres Características de la Existencia. Explica cómo es la naturaleza del mundo percibido y de todos los fenómenos del mismo. Éstos están sujetos a tres características:

  1. La Impermanencia
  2. La Insustancialidad
  3. La Insatisfactoriedad

La práctica budista considera que el factor último de liberación del individuo no consiste en un mero conocimiento lógico o teórico de estas tres realidades, sino en su comprensión y aceptación emocional interna auténtica y plena, consecuente con la actitud y el comportamiento en la vida.

 

Impermanencia (Anitya)

(En pāli: Anicca) Transitoriedad. Cambio.

El budismo afirma que tanto nuestra realidad interior como la del mundo externo, están siempre en un estado de cambio permanente. La estabilidad, sea en los átomos, en las cordilleras montañosas, o aún en nosotros mismos es una ilusión. Según la doctrina budista, ninguno de nosotros es física, emocional ni mentalmente la misma persona que éramos hace años. Ni siquiera hace minutos o un sólo instante. Todas las situaciones, todas las entidades, todos nuestros pensamientos y todos nuestros estados de ánimo nacen, ganan fuerza, se deterioran y desaparecen. Para el budismo, somos seres cambiantes en un mundo cambiante. Por eso no nos es posible encontrar seguridad permanente ni certidumbre absoluta, incluso en el más próximo futuro.

 

Insustancialidad (Anātman)

(En pāli: Anattā) No-yo. Carencia de un sí-mismo perdurable, de un yo, de un. Ausencia de un alma. Carencia de una existencia intrínseca.

Anattā, la insustancialidad, es el elemento más importante y más característico de las enseñanzas budistas, y es lo que distingue al budismo respecto al resto de religiones. Por eso al Buda se le llama a veces Anattā-vadi (el maestro de la Insustancialidad). Es también sin lugar a dudas, el aspecto más difícil de asimilar correcta y plenamente para sus seguidores.

Anattā va unida indisolublemente con Aniccā porque si todo cambia no puede haber una entidad permanente. Buda predicó que nuestra idea sobre la existencia de nuestro “yo” es en realidad una idea falsa que surge sobre lo que no es más que una colección temporal de numerosos procesos dinámicos interdependientes y condicionados en constante cambio. De estos procesos surge la consciencia así como la noción de ser una individualidad.

La Insustancialidad no es equivalente a la aniquilación de la personalidad ni al nihilismo, ya que no se afirma la inexistencia de la persona, sino la inexistencia de una sustancia, esencia, o entidad intrínseca duradera en la persona. El budismo considera yo, me y mi como convenciones e ideas relativas necesarias para poder operar en la vida diaria. En la terminología budista se le denomina una verdad convencional en contraposición a una verdad última o absoluta. Ambas coexisten en la realidad, no obstante sólo vivimos una de ellas a causa de la ignorancia sobre ello.

Anattā, al igual que el resto de afirmaciones filosóficas del budismo, es para sus seguidores un elemento de práctica en el que investigar y no una convención de fe. Nace teniendo como punto de partida la experiencia, que siempre supedita a los razonamientos en el budismo. Esa experiencia de “olvidarse a sí-mismo”, surge normalmente a través de un camino doble simultaneo de aprendizaje: debido a la práctica de entregarse plena e incondicionalmente a todas y cada una de las pequeñas acciones diarias cotidianas, y debido a la práctica de la meditación (bhavana o cultivo de la mente).

 

Los Cinco Agregados (Skandha)
(En pāli: Khandha) montones, fardos

Al no existir un sí-mismo para el budismo, una esencia de la persona, en vez de ello el individuo es visto como un complejo cuerpo-mente, el cual existe por un flujo de fenómenos interdependientes o dharmas (escrito con minúscula en comparación con El Dharma). El budismo clasifica estos fenómenos en cinco grandes grupos llamados “Los Cinco Agregados” (Skhandhas). Éstos son:

  • Forma y cuerpo. (Rūpa) Incluye no solo nuestro cuerpo en sí, sino además nuestra propia imagen de éste.
  • Sentimientos y sensaciones. (Vedanā) Son los “datos” o “información pura” recibidos a través de los cinco sentidos y también a través de la mente. Pueden ser agradables, dolorosos o neutros.
  • Percepción y memoria (sánscrito: Samjñā, pāli: Saññā). Es el registro que se hace de esos estímulos sensoriales puros que convertimos en objetos reconocibles y distinguibles. Los pensamientos e ideas también se consideran objetos.
  • Configuraciones mentales o estados (sánscrito: Samskāra, pāḷi: Sankhāra) Traducido en ocasiones como Impulsos de la Voluntad, Sankhara significa confección, creación, formación, hacer. Es la construcción de la representación o de la experiencia subjetiva del objeto percibido.
  • Conciencia (sánscrito: Vijñāna, pāḷi: Viññāna). Es un acto de atención o respuesta de la mente en el que el conocimiento del objeto se hace consciente en nosotros. La conciencia desaparece y resurge cambiada de un instante a otro y actúa de manera discriminatoria y parcial ya que existe un aferramiento a lo percibido como deseable, un rechazo contra lo no-deseable e indiferencia a lo neutro. Este constante movimiento genera insatisfacción o sufrimiento al no poder controlar como esos objetos percibidos aparecerán.

Todos los cinco agregados son impermanentes e inestables. Por eso en ninguno de ellos se podrá encontrar la esencia del ser o del “yo“. El entrenamiento budista consiste en la observación durante la meditación de todo este proceso, para así facilitar la atención a como opera el resto del tiempo. Esto constituye un cultivo “(bhavana)” de la mente del seguidor. La importancia que el budismo da a poder realizar la insustancialidad radica en la consideración que hace de que la satisfacción permanente es sólo alcanzable sin una constante aparición de expectativas o temores para o de este “yo” diferenciado del mundo.

 

Vacío (Śūnyatā)
(En pāli: Suññatā) carente de realidad, ni es ni no es, insubstancial, vacuidad, vaciedad, deshabitado, sin entidad.

Sunyata significa que no hay nada que posea una esencia individual y por tanto que todo está vacío, sin una realidad independiente. Todo lo que existe está relacionado y es interdependiente, y la aparente pluralidad de individualidades es un carácter ilusorio de nuestra existencia.

Esta ignorancia primordial (avidya) de la verdadera naturaleza de la realidad es por tanto no experimentar sunyata como la verdadera naturaleza de la misma. Cuando esto es posible, es precisamente lo que se llama el “despertar” en el Budismo.

Cabe destacar que el concepto de Sunyata nunca implica que la realidad no exista, no equivale al cero o a una ausencia total.

Este concepto fue muy desarrollado filosóficamente a partir de la noción de la no existencia de individualidad (Anātman) y la explicación de la Originación Dependiente (Patticasamuppada). Es una pieza central de toda la filosofía budista, de manera que toda enseñanza budista sobre la naturaleza de la realidad se desarrollará a fin de ayudar a comprender que es esa vacuidad.

 

Insatisfactoriedad (Duhkha)

(En pāli: Dukkha) Desilusión. Insatisfacción. Sufrimiento. Incomodidad. Dolor. Intranquilidad. Imperfección. Malestar. Fricción. Pesar. Frustración. Irritación, Presión, Ir contra corriente, Agonía, Vacío, Tensión. Angustia existencial

Duhkha es un término de difícil traducción. No existe un término equivalente exacto en las lenguas europeas ya que Duhkha tiene un significado muy amplio y abierto en el idioma original, que engloba diversos significados. Un ejemplo de Duhkha dado por Buda es el estar con alguien que no te gusta y el no-estar con alguien que te gusta. Históricamente, la traducción más común en occidente ha sido sufrimiento, lo que ha generado una visión pesimista del Budismo. Sin embargo, insatisfacción o insatisfactorio están más cerca al sentido de esta palabra en la lengua original.

Mientras que la Insustancialidad es la principal enseñanza del Budismo, la eliminación o extinción de la Insatisfacción (Duhkha) es su principal y último objetivo. La búsqueda de una felicidad no condicionada fue el propósito que empujó a Gautama a su gran búsqueda espiritual. En la doctrina budista se hace indispensable aceptar la existencia de esa insatisfacción en la vida que aparece de manera intermitente, y por tanto, que el sufrimiento es una realidad inherente a existir y universal. Aunque Buda reconoció y animó a conservar los estados y momentos felices (buena situación económica, buena salud, etc…) afirmaba que éstos no son permanentes y que en todo caso, son coronados por la muerte.

Para el budista, Duhkha es el resultado de no actuar ni pensar de manera que sea realmente consecuente con las realidades de Anitya y Anātman. Es el resultado de tener una actitud que admite la posibilidad de una satisfacción duradera o de la existencia de un ser, un “yo“, al que proteger o beneficiar. Así, la consecuencia de no aceptar Anitya, la Impermanencia, es que experimentamos momentos de inseguridad, decepción, frustración o dolor cuando la transitoriedad o cambio se nos manifiesta en el transcurso de la vida. Y la consecuencia de no aceptar Anātman, la Insustancialidad, la ilusión del “yo”, es que a veces en la vida nos resistimos o luchamos internamente contra todo lo que interpretamos o creemos ver como un posible ataque o una injusticia, de la vida misma en ocasiones, hacia este “yo”.

La Insatisfactoriedad (Duhkha) no es sólo consecuencia de la ley de Anitya, del cambio y la impermanencia, sino que también está a su vez sujeta a ella. Así los procesos de aparición y desaparición de Duhkha se suelen ir alternando en la vida (Samsāra), o pueden llegar a extinguirse de manera definitiva (Nirvāņa) una vez que hayamos visto el origen de Duhkha de manera clara mediante la práctica y la disciplina.

 

Los tipos de Duhkha:

Una manera de apreciar la gama de significados de la palabra Dukkha es la de examinar los diferentes tres tipos que describió Buda:

  • duhkha duhkhatā: El sufrimiento y el dolor físico o mental intrínseco en su sentido más ordinario y agudo.
  • viparinama duhkhatā: Es nuestra reacción al cambio o la pérdida, ya sea de cosas, situaciones y personas externas o de facultades y posibilidades en nosotros. Si nos aferramos excesivamente a las experiencias agradables (Suhkha), nos llevan a Dukkha porque son impermanentes.
  • samskāra duhkhatā: Es muy sutil y profunda. Es la insatisfacción general que viene con la existencia en sí misma. Se podría entrever en ese preguntarse por el sentido de la vida. En última instancia se debe a fabricaciones, formaciones o condicionamientos.

(En pāli: Siddattha Gotama) También conocido como: Śākyamuni o Tathāgata

Hay certeza histórica y científica sobre la existencia de Siddharta Gautama (Gotama en pāḷi), el Buda Gautama. Se sabe que efectivamente provenía de la tercera de las cuatro castas hindúes, la kṣatriya, compuesta de los guerreros y nobles. No obstante, algunos estudiosos como Andreu Bareau afirman que no es posible saber con exactitud si era un príncipe o un noble.

En un principio la vida de El Buda se transmitió sólo de manera oral. En la primera compilación escrita del budismo, llamada el Canon Pāḷi, los hechos de la vida de Buda aparecen de manera dispersa. No existirá un intento de compilación biográfica hasta bastantes siglos después, siendo el más reconocido el del maestro y erudito indio Aśvaghoṣa, pasando ya del siglo I EC (Era Común).

Los relatos sobre la vida de Siddharta están mezclados con mito, leyenda y simbolismo; porque más allá de su simple interés biográfico, estas historias son vistas como una guía para la vida de sus seguidores en la que los diferentes episodios clave constituyen metáforas de los procesos de crisis y búsqueda espiritual del ser humano. Además de la recopilación sobre su vida, existe también otra de relatos sobre las vidas previas del buda, llamadas jatakas. Los jatakas tiene una base folclórica y tradicional, y se suelen usar de manera complementaria para ejemplificar la atemporalidad de la búsqueda de la iluminación que protagoniza no sólo el Buda si no el resto de seres. En ellos, Buda es todavía un Boddhisattva, alguien que está en el camino de la iluminación y que acabará fructificando en la vida de Siddharta Gautama, quien finalmente se convertirá en Buda. Los relatos de los jatakas influyeron a la hora de transmitir la vida de Siddharta Gautama.

 Nacimiento e infancia

La tradición religiosa afirma que El Buda vivió entre los años 563 y 483 adC. Sin embargo, según el consenso actual de los historiadores, Siddhārtha Gautama nació mucho más probablemente entre los años 490 y 480 adC, y murió entre el 410 adC y el 400 adC, a finales de lo que se conoce como periodo védico, esto es, cuando se terminó de escribir el Rigveda, texto sagrado hindú. Alcanzar una datación fiable precisa es muy difícil debido a la naturaleza de las fuentes disponibles para este fin, como sugiere por ejemplo el historiador Richard Gombrich. El budismo posee su propio calendario que es de tipo lunar, y el cual se inicia en el 543 adC.

Buda nació en Lumbini, en el reino de Kapilavatthu, en el actual Nepal y cerca de la frontera con India. Según la tradición oral, Suddhodana, el padre de Siddhārtha, era el rey que gobernaba el clan de los Śākya. Es por este motivo que el buda también es conocido como Śākyamuni o “sabio de los Śākya”. Siddhārtha fue el nombre escogido para el recién nacido, que significa aquél que alcanza lo que se propone. La Reina Māyā, madre de Siddhārtha, murió justo al nacer su hijo. Cuando nació se profetizó que el niño se convertiría o en un gran gobernante, o bien en un gran maestro religioso. Su padre lo rodeó de lujo y lo protegió de la dureza de la vida fuera de palacio para evitar que el hijo desarrollara su tendencia hacia lo espiritual.

Los detalles de la infancia y juventud de Siddhārtha narran una vida rodeada de enorme lujo y comodidad, y recibió la mejor educación y formación posibles en su tiempo. A los 16 años se arregló su matrimonio con una prima suya llamada Yasodhara, de la cual nacería su hijo llamado Rahula.

 Los Cuatro Encuentros

Según la tradición, a pesar de las precauciones de su padre, Siddhartha alcanzó a salir del palacio en cuatro ocasiones en las que vio por primera vez en su vida a un anciano, a un enfermo, a un cadáver y por último a un asceta, realidades todas éstas que desconocía a nivel personal.

 La Gran Renuncia

A los 29 años, debido a la enorme crisis que le detonaron los cuatro encuentros, decidió iniciar una gran búsqueda personal para investigar el problema del sufrimiento. Se unió al entonces ya numeroso y heterogéneo movimiento hindú de los sramanas, o “vagabundos religiosos mendicantes”, renunciando a todos sus bienes, herencia y a su posición social, para seguir distintas prácticas religiosas y ascéticas.

 Maestros y búsqueda espiritual

En su camino, Siddharta aprendió de la mano de cuatro diferentes maestros. Con ellos aprendió diferentes técnicas de meditación y logró altos estados de consciencia. En esencia, las distintas ideas que examinó Siddharta intentaban redefinir la unión del individuo con un absoluto (Brahmán) para así lograr la liberación. Pero a pesar de sus grandes logros con estas prácticas, no encontró en ellas satisfacción para sus preguntas. Entonces, en un intento por doblegar totalmente al mundo sensorial, Siddharta probó a someterse a austeridades tan extremas que casi ocasionaron su muerte, pero aun así tampoco encontró solución a su problema. Es por esto que decidió investigarlo de una manera nueva y diferente.

 El Camino Medio

Siddharta se dio cuenta entonces de que en un camino medio de moderación que evitara los extremos de la mortificación y de la indulgencia lograba incrementar sus energías, su lucidez, y su capacidad de concentración. Así que con este hallazgo, comió algo y se sentó bajo una higuera de una especie sagrada en la India con la promesa de no levantarse hasta hallar la solución que esperaba. Esto ocurría en la localidad de Bodhgaya, cerca de Varanasi (Benarés). Actualmente sigue siendo el sitio más sagrado de peregrinación para todos los budistas.

 El Despertar

Siddharta atravesó distintas etapas de meditación. En la primera parte de la noche logró el conocimiento de sus existencias anteriores (pubbe nivasanussati ñana), durante la segunda parte de la noche alcanzó el conocimiento de ver seres morir y renacer de acuerdo con la naturaleza de sus acciones (cutupapata ñana) y durante la última parte de la noche purificó su mente (asavakkhaya ñana) y tuvo una penetración directa de las Cuatro Nobles Verdades (cattari ariya-saccani)“. Como última prueba se presentó Mara (rey de los sentidos, demonio por llamar a las tentaciones) disfrazado de él y diciendolé que ya había superado todas las pruebas, que ya era libre de dejar su lugar. Sin embargo, Siddharta no confió en el, con esto logró que caiga la máscara de Mara y así reconocer que venció su última prueba, vencer su personalidad.

Al final, conoció que había logrado un estado definitivo de “no-retorno” al que se llama Nirvāņa, que significa “cese”, pero que según los practicantes budistas no es posible describir. En ese momento dijo “hecho está lo que debía hacerse”, convirtiéndose en el Buda, “quien ha despertado”. Luego de alcanzar el estado de iluminación, dedicó su vida a propagar sus enseñanzas por todo el norte de la India.

La iluminación de Gotama es el hecho central del budismo, y parte de la enseñanza central de éste es que todos los seres humanos tienen el potencial de poder lograr un “cese” del sufrimiento y poder vivir la verdadera naturaleza de la existencia tal como él hizo.

   

Budismo es un término occidental, cuyo equivalente más cercano en oriente es buddha-dharmaenseñanzas del Despierto sobre la ley natural“. Estas fueron difundidas en el noreste de la India por Siddhārtha Gautama alrededor del siglo V adC. El budismo es una religión no-teísta perteneciente a la familia dhármica de religiones. Adicionalmente también es una filosofía, un método de entrenamiento y práctica espiritual y un sistema psicológico. 

  

Buda no es ni un dios, ni un mesías, ni un profeta, y el budismo no postula sobre un creador. Buddha, que significa “el que ha despertado”, es un título en los antiguos idiomas pāli y sánscrito que se le da también a cualquier otro ser que igualmente haya realizado lo que se considera como un descubrimiento personal y no una revelación divina. Así, las enseñanzas no son percibidas por los seguidores como creencias o dogmas de fe, ya que estas mismas animan al practicante a cuestionarlas, investigarlas y experimentarlas de manera práctica para poder interiorizarlas. 

El propósito último de estas enseñanzas es la erradicación definitiva de todo sentimiento de insatisfacción o frustración. Según el budismo, la causa real de la insatisfacción es el anhelo ansioso (o su concomitante el aferramiento) que a su vez es producto de ilusión e ignorancia, entendidas como la percepción errónea de la auténtica naturaleza de la vida y la existencia. Por ello el cese definitivo de esta situación se denomina el despertar. Para guiar el gran esfuerzo personal necesario para descubrir esta lucidez, el budismo desarrolla y prescribe prácticas de entrenamiento para desarrollar la atención y consciencia, la ética y la sabiduría. 

El budismo es considerado una de las grandes religiones del planeta en número de seguidores, junto con el cristianismo, el islam y el hinduismo, aunque su número actual resulta difícil de determinar, principalmente por las circunstancias socio-políticas y culturales en China, el país más poblado de la tierra. Todas las tendencias del budismo actual se pueden clasificar en dos grandes grupos: el Budismo del Sur (o Theravāda) y el Budismo del Este (o Mahāyāna). Una adopción de las prácticas del tantrismo hindú haría surgir lo que en ocasiones se afirma como una tercera corriente, llamada Budismo del Norte o Tántrico (Vajrayāna), si bien filosóficamente ésta se incluye dentro del Mahāyāna. 

 Dificultades para definir el Budismo 

El budismo es reconocido de manera general como una de las grandes religiones del planeta, y afirma una vía de liberación con la que intenta dar una solución espiritual al sufrimiento humano. No obstante, el budismo no es una religión teísta. En Occidente se suele asociar la “religión” con la necesidad en la creencia en una divinidad, y por patrones culturales de este tipo, muy influenciados por las religiones abrahámicas, muchas personas tienden a ver al budismo como una filosofía. 

Pero a pesar de que el budismo no postule sobre un dios como última explicación de la realidad en el que creer, y de que realice indagaciones muy elaboradas sobre las características y la naturaleza fundamental del ser humano y de la realidad; el budismo no puede ser considerado solamente una filosofía ya que no es sólo un mero cultivo intelectual sino ante todo espiritual. Así, aunque el Buda rechazó el dogmatismo y la fe ciega, también distanció sus enseñanzas del trabajo de los filósofos al subrayar el valor de la propia experiencia personal directa de éstas. 

Sin embargo este debate sobre la naturaleza del budismo sea posiblemente un fenómeno mayoritariamente occidental, y para algunos eruditos budistas orientales, como Walpola Rahula, cualquier tipo de “etiquetado” que le pongamos al budismo carece de importancia real alguna. A partir de finales del siglo XIX el budismo se ha ido conociendo mejor en Occidente, donde desde entonces ha influenciado paulatinamente el pensamiento, el arte y la psicología humanista y existencial.